Astrología

Acerca del intento de la tierra

El espíritu del elemento tierra tiende y recurre a la visibilidad. Su participación en el proceso de la vida nos muestra la realidad de lo acontecido y la transforma con su presencia física.
Desplegar el intento de la tierra nos impulsa a materializar, a condensar.
Adquirir valor y forma, transforma, situando en un centro sin retorno, nuestro impulso hacia la vida.

Se ha expresado el espíritu, se ha hecho carne “real” y mostrable.

La tierra nos enseña a transitar por su estado, para transformar, validar y llevar a cabo nuestra intuición sobre la vida.
La forma confirma el resultado, y la sensación de logro que de ella se desprende nos da el valor.
Gozamos de la belleza que exhibe tras un suave, tranquilo y perseverante desarrollo.

Pero surge entonces un apego al resultado que nos ata y nos hace vulnerable en su ausencia.

El intento de la tierra nos aporta transformación, cambio y validación pero a su vez nos hace dependientes y apegados a su visibilidad. Olvidándonos de la chispa que nos impulso a ser.

Perdemos de vista que esta etapa de validación y de estabilización del intento individual, solo verifica y transforma la vida.
Andamos buscando el resultado y sobre él, elaboramos nuestra existencia. Sin ese resultado no valemos, y por ese mismo resultado no avanzamos, anclándonos en él.

Su visibilidad nos da certeza sobre la devenir natural del espíritu hacia ese estado material que engendra, cristalizándose como fruto espontáneo de su fuerza y dirección.

Seguir ese soplo de luz íntimo que nos lanza a la vida, maravillándonos por su inmensidad, nos permite alcanzar los logros materiales que dan testimonio visible, de las intuiciones acertadas.
La forma como testimonio y valor de lo que nuestro espíritu crea.
Necitando entender y compartir tan mágico proceso, repensando lo ocurrido y reencontrándole un sentido, para impulsarnos hacia un nuevo inicio. (Fuego – Tierra – Aire – Agua)

Sobre escorpión

El arquetipo de escorpión que se encuentra insertado en nuestra psique, en su intento por alcanzar la serenidad, la paz emocional y el conocimiento sobre la vida y la muerte es empujado a remover sus fundamentos, su herencia y su existencia.

Las corrientes subterráneas que presentimos y que se movilizan con el contacto íntimo con nosotros mismo y con el otro cuestionan los valores y nos incitan a profundizar en nuestra alterabilidad para transformarnos substancialmente y resurgir como águilas.

Integrar y completar la existencia, accediendo al conocimiento de lo que nos hace uno con el universo, a través de esa fusión, nos abre la puerta a nuevos recursos, que por su misma naturaleza inconsciente situamos fuera de nosotros mismo.

Atrevimiento, coraje, transformación, muerte y el propio aniquilamiento nos llevan a ahondar en nuestra procedencia extraña y desconocida y nos empuja a remover los lodos interiores y a fluir con esas pulsiones que nos acechan y con las que aprendemos a convivir.
Entonces encontramos un camino necesario para alcanzar la serenidad y la paz, reconociendo así nuestra implicación en el entramado de la existencia, del que nos sentimos plenamente participes.

Sobre astrología (1).

Desestructurar nuestro aprendizaje para situarnos bajo un nuevo paradigma de percepción de “la realidad” y adquirir así nuevas comprensiones que nos den un mayor grado de libertad y responsabilidad.

Esta comprensión, en la astrología, se desarrolla simbólicamente como una espiral. En cada nuevo giro atendemos y entendemos una nueva faceta de nosotros mismos y del universo.

Al tener una experiencia e ir en busca de sentido, la astrología ofrece una visión alejada que puede darnos claves para una comprensión más profunda de lo sucedido.

Se trata de vivenciar y comprender la propia carta para aprender y entender los diferentes elementos que la componen y como interactúan y se complementan entre ellos.

Ponernos a su alcance abre la posibilidad de saborear y descubrir el potencial del que somos portadores.

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“Estamos en el reino de los arquetipos, de esos bloques constructores de la psique humana, estamos en el mundo de los dioses, los planetas, criaturas mitológicas, y los signos del zodíaco.

Dentro de la mente colectiva de la humanidad, parece que los arquetipos actúan como “bloques constructores” individuales y sociales, proveyendo a los primeros hombres de medios (órganos) para relacionarse con la realidad externa: forman los cimientos tanto internos como sociales.
Nadie sabe de donde provienen estos arquetipos. Son como “genes mentales” parte de nuestra herencia genética, paralelos a los genes físicos heredados de nuestros padres, son pautas psicológicas preformadas que residen en nuestra mente inconsciente, y que resuenan al contactar con al realidad interna y externa, con el estimulo interno y externo conformando respuestas y vías de expresión y de evolución.”

Sobre astrología (2).

Solo podemos comprender la astrología cuando conseguimos penetrar y encarnar sus potencias.

A pesar del necesario impulso hacia la conceptualizción del ser humano, (cuyo objetivo, es simplemente la transmisión y la vinculación) la comprensión ocurrirá cuando exploremos y observemos nuestro sentir y nuestra vivencia de los distintos elementos que los signos y planetas polarizan con su atemporal presencia.

Ponernos al alcance del conocimiento astrológico abre la posibilidad de saborear y descubrir el potencial del que somos portadores.

Nuestra capacidad de escucha va directamente relacionada con la posibilidad para que estos ámbitos actúen sobre nosotros y desde nosotros, siguiendo la corriente que fluye desde nuestro sentir interno, pudiendo alcanzar con mayor plenitud una comprensión del universo.

Nuestra atención consciencia sobre la influencia de los astros incrementa y potencia su influencia. Nos permite actuar de acuerdo con sus ciclos optando a una vida mas alineada.

El conocer y experimentar la valides o no de un paradigma requiere participación y un cierto grado de entrega para poner a prueba los fundamentos y decidir y evaluar la certeza de lo que se quiere probar.

Descubrir los mecanismos que nos impulsan a actuar o a ser de una manera u otra, tienen en muchos casos raíces profundas. Atrevernos a distanciarnos lo suficiente de nosotros para objetivar lo que se activa en cada momento, requiere paciencia y templanza.

El conocimiento de la astrología nos permite enfocar la globalidad sobre nosotros mismos de forma desapegada y relajada, posibilitando transformar, a soltar, a cada paso las sombras que limitan y sostienen nuestro ser, liberándonos “del yo soy”.

Para ello es necesario estudiar, conocer, probar y comprobar su validez.

Acerca del agua astrológica.

El agua guarda relación con nuestro origen y nuestra esencia.

El sentido de la vida por tanto emerge del agua. Y su intento nos impulsa a regresar a ella.
Los sentimientos como función anímica y simbólica que expresa al agua, nos impulsa a buscar completar los ciclos de nuestra existencia, atrayéndonos hacia nuestro origen.

Buscamos apegarnos a los sentimientos y a las emociones que nos permiten sentirnos completos para fundamentarnos.
Y en su refugio evitamos de alguna forma, proseguir el devenir de la vida hacia nuestra fuente hasta encontrar el lugar de donde venimos, el lugar al que pertenecemos, las estrellas.

Substituimos esa nostalgia original con una búsqueda de pertenencia a la familia a la pareja o a la humanidad, encontrando con ello sentido a la vida.

Este apego a nuestros deseos y a nuestro pasado, tiene que exponerse a la luz de la consciencia para descubrir y averiguar con ello cual es su punto de origen y su sentido en la vida para trascenderlo y saber si nos permite fluir, transitar y evolucionar en el ciclo de la vida.

No queremos perder el sentimiento de pertenencia alcanzado y nos volvemos posesivos y apegados, negando con ello un nuevo sustrato de sabiduría y de originalidad, negando la posibilidad de un nuevo ciclo que nos acerque al estado previo, original y creativo.

Desnudar nuestras emociones para transformarlas y seguir fluyendo con lo que sentimos más allá de los apegos. Buscando el origen del ser auténtico y genuino.
Regresar al origen, completarse, asumir nuestro lugar para crecer desde allí... y hacia la finalidad de la existencia.

El misterio de la vida, paradójicamente se encuentra en el retorno a la fuente de nuestro estado natural. A percibir la vida de forma directa. Proceso involutivo/evolutivo pues se hace con consciencia e intención.

Abandonar nuestros apegos requiere coraje y decisión, para dejar que los sentimientos emerjan y acercarse con ello, al origen limpios y purificados, transparentes y creativos, dejando que a través nuestro se manifiesta el universo.

Dejando que nuestro ser perciba el mundo de forma directa a través de nuestro "origen" aprendemos y sabemos hacia donde nos dirigimos.

Recuperar el estado previo al individuo para que nos alimente e impulse como individuos únicos.

Breves apuntes sobre el Aire

Según el mandala astrológico el aire es el tercer elemento de cualquier nivel.
Fundamenta la comunicación, el lenguaje, el intercambio, el vinculo, la relación y el pensamiento.
Es un elemento de síntesis pues combina lo individual con lo social generando el lenguaje. Que se utiliza como, herramienta, socialmente aceptada, para materializar el sentir personal, comunicarlo y hacernos participes de nuestra individualidad.

Búsqueda objetivo de ser sociable e incluido. El lenguaje encierra toda la historia y evolución de la cultura, pero a su vez la búsqueda de expresión del yo individual.

Interno – Externo. Intercambio. Respiración

Pensamiento dirigido y objetivo, y pensamiento no dirigido e inconsciente, la fantasía y la imaginación.
Pensamiento encerrado en el mito, el instinto expresado mediante historias y fantasías elaboradas en los albores de la civilización y que debido a su asociación con los instintos humanos adquiere validez.

La imaginación como formadora y precursora de nuestro devenir.
Lo que es posible surge de nuestros pensamientos. Y se adhiere a ellos, ya que conforma la visión que sobre la realidad entendemos y vivimos, enmarcándola, y dándonos la posibilidad de compartirla conscientemente.

Su potencia se sustenta en que crea una atmósfera en la que nos movemos y en la que decidimos tener coherencia. Y por tanto también nos limita.

El aire astrológico tiene como motivación, dar entendimiento a nuestra singularidad y hacerla accesible a los demás, hacerla comprensible. Con ello posibilitamos compartir y sumar nuestra individualidad ampliando el impacto y generando masa crítica para generar realidad, y encarrilar de una u otra manera nuestro devenir.

El aire asimismo nos permite reconocer la profundidad de los vínculos que nos interrelacionan de forma compleja con todo y con todos, y nuestra responsabilidad para con esa red y para con nuestros pensamientos.
 
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